El principio de incertidumbre de Heisenberg postula que es imposible determinar de manera simultánea la posición y la velocidad de una partícula, ya que, cuanto más precisa sea la medida de velocidad menos precisa será la medida de posición, y viceversa. Esta analogía demuestra que para conocer algo no basta con analizarlo de forma individualizada sino que es necesario tomar cierta distancia con la finalidad de obtener una visión más completa, una visión que sea relacional y se integre dentro de un “todo”.
Para mí, innovar es replanteamos dónde estamos y a dónde queremos ir, innovar es tomar consciencia de la realidad que nos rodea, de propiciar el cambio de un sistema que a grandes rasgos, y de forma general, no funciona. La iniciativa LEADER (Leader I, II y Leader +) constituyó una innovación y según en qué lugares una verdadera revolución, en la medida que eran las propias comunidades quienes gestionaban los fondos, a partir de un método de desarrollo que vinculaba a los agentes locales con el futuro del territorio. Sin embargo, hoy dicho enfoque se queda corto, no sólo porque en muchos casos se ha traducido en proyectos mal gestionados, de corta duración, basados en relaciones clientelares y de poder en las que priman los intereses personales sobre los colectivos, siendo, éste último, un problema cultural endémico que debemos superar, sino porque se debería tender a un enfoque territorial más eficiente, participativo, solidario y responsable, capaz de establecer, y esté sería el medio, redes efectivas con otros municipios y territorios.
La característica de una red es su no linealidad, va en cualquier dirección, crece, se retroalimenta y autorregula, por lo que una comunidad podría corregir sus errores, regularse a sí misma y autoorganizarse. Se trataría de un territorio definido como un sistema unitario (frente a la fragmentación y la sectorización actual) en la que cada parte estaría relacionada con todas las demás, formando un “todo” mayor. Las redes de agentes locales realizarían acciones desde una visión estratégica, destinada a la consecución de objetivos colectivos de desarrollo, sin embargo, para ello, no sólo hay que hacer acciones concretas y planificadas, sino que debe haber un cambio de paradigma con una visión más territorial y más integrada.
El Comité Económico y Social Europeo propone que las actividades de las antiguas iniciativas URBAN, el programa LIFE y otros, se integren adoptando los principios del método LEADER (Diario Oficial de la Unión Europea de 22 de diciembre de 2012). Por lo tanto, se trata de adoptar esta metodología a los procesos urbanos, cuestión que constituye una innovación y sobre todo una oportunidad para reflexionar sobre el futuro del territorio y sobre las estrategias de desarrollo. Es una oportunidad para renovar el enfoque e introducir novedades (muchas de ellas contempladas pero no aplicas) como motivar y dar facilidades reales a la población local para que participe y se organice, utilizar los fondos de manera racional y no concebirlos como un programa externo o de subvenciones a repartir, que los gobiernos locales no controlen los órganos de decisión (como en ocasiones ocurre con los GAL), ni utilicen los fondos de manera partidista o como legitimación de poder, establecer políticas bottom-up (abajo-arriba), etc.
Para innovar debemos cambiar mentalidades (propias y colectivas), obtener una visión completa, mejorar los enfoques y contribuir a un cambio, cada vez más necesario, en donde la palabra innovación no signifique pintar un pueblo de azul (http://www.canalsur.es/portal_rtva/web/noticia?id=156222), donde podamos compatibilizar fondos públicos con los privados (a través del fundraising, patrocinio, etc., -aunque ésa es otra historia-), donde existan una visión más holística y redes eficaces y eficientes, en fin… ¿es esto utopía?, yo creo que no.
Un cordial saludo!